Il mio diario: pensieri, osservazioni, racconti e leggende sul dogo argentino

8-1-2007 Il Dogo Argentino III >> >>
29-12-2006 Il Dogo Argentino II >> >>
18-12-2006 Il Dogo Argentino >> >>
8-12-2006 Parlando di “etica” >> >>


03-02-2008
LA DECADENCIA DEL DOGO ARGENTINO

Si considero la corta pero peleada historia del dogo, no puedo dejar de pensar que su decadencia directamente empezō desde el vamos, o sea desde cuando fué aceptado por FCA y luego por FCI (1973, Standard n. 292) el estāndar presentado por Agustėn Nores Martėnez. Aquel que los dogueros de escasa informaciōn consideran como el famoso “Estāndar Original” efectivamente no es otra cosa que la copia modificada del estāndar presentado por Antonio Nores Martinez (ANM) frente al Club de Cazadores en 1946 y publicado por la revista Diana en 1948. Es importante remarcar como ANM nunca mencione ni altura ni peso del dogo, limitāndose en destacar que el dogo tan solo es un normotipo (tipo normal, o sea proporcionado entre todas las varias partes del cuerpo) y, adentro de esa categorėa, que es un macrotālico.

Agustėn Nores Martėnez, en cambio, en el estāndar presentado a FCA, identifica el peso (de 40 a 45 kgs) y la altura (de 60 a 65 cms). Pero, lo que para mi es mās grave y representa una auténtica patada para la raza, es el hecho de que puntualizare lo que sigue:

“ Tanto en la altura como en el peso, el juez debe ser inflexible, pues siendo el Dogo un perro de lucha, entre las razas de caza mayor, la disminuciōn en el tamaņo le resta eficacia. Debe ser descalificado todo dogo adulto, sea macho o hembra, que tenga menos de 60 centėmetros de alzada, preferėendose, entre varios ejemplares buenos, el de mayor alzada. El creador de la raza ha enseņado que el Dogo Argentino es un normotipo y dentro de ello un macrotālico. Es decir, que debe existir una armonėa en la proporciōn, que bajo el punto de vista funcional, es euritmėa o sea normal correlaciōn orgānica, que se traduce por una mayor capacidad de fuerza, por lo que debe buscarse el de mayor talla y peso, sin llegar por supuesto al gigantismo”.

Estas palabras han sido de inmediato mal interpretadas, tanto por los criadores como por los simples propietarios de un Dogo y tambien por los jueces, y es asė como hemos visto proclamar “Campeōn del Mundo” perros de mās de 70 centėmetros de alzada, con mās de 60 quilos de peso. Esta consecuencia de por sė ya es una grave responsabilidad por parte de Agustėn, tambien si probablemente él tan solo aludėa a los ejemplares mās grandes, pero que siempre estuviesen dentro del estāndar (60 a 65 cms, 40 a 45 kgs). Me pregunto porque no haya especificado ese punto tan importante y, ademās, me pregunto por que razōn no haya especificado – siendo el Dogo un perro de caza mayor – que siempre han de preferirse los ejemplares que demonstrasen mayor efectividad en la caza y mayor coraje en la lucha. Estas cosas tenėa que puntualizar en el estāndar, al describir una raza de presa, y no que habėa que preferir los ejemplares altos y pesados...

Ademās, a mi modo de ver, Agustėn hizo muy mal a fijar peso y altura, ya que puede haber ejemplares que son muy buenos con 30 kgs, asė como otros que son muy funcionales aųn pesando 50 kgs, tambien si esta ųltima posibilidad es muy remota. Cuando hablamos de perros de trabajo, de perros de presa, el tamaņo tiene poca importancia, siendo ōtras las caracterėsticas que de veras importan para llevar a cabo exitosamente las tareas tėpicas de cada raza. Por eso mismo tan solo han de ser las calidades como cazador y la capacidad de mantener la mordida las que marcan diferencias entre un buen Dogo y un Dogo del montōn. Os invito a leer el estāndar del Pit Bull ADBA, estāndar muy similar a aquel redactado por ANM, antes de que Agustėn lo modificare. En el estāndar del Pit Bull ADBA no se habla ni de peso ni de altura, sino que tan solo se mencionan las proporciones que tiene que tener un verdadero y tėpico Pit Bull para lograr ciertas performances fėsicas. Una vez que sea aclarado ese concepto, se entra a hablar del carācter, pero es casi inųtil hacerlo, ya que las calidades fėsicas y las calidades sėquicas en la naturaleza marchan en paralelo.

A la luz de cuanto he arriba recordado, estoy cada vez mās convencido de que el dogo haya nacido bajo una estrella desafortunada y, ademās de ello, la falta de gimnasia funcional y de una correcta utilizaciōn de la raza, lo han llevado al estado actual, que no es promisorio, respecto a las premisas y a los logros de ANM.

Sin embargo sé que todavėa existen ejemplares de excepcional valor, pero tan solo representan una pequeņa parte de los Dogos existentes. No todo estā aųn perdido. Tenemos que trabajar duro, sin perder de vista los objetivos fijados por ANM y sin dejarnos condicionar por aquellos que tan solo son parāmetros morfolōgicos engaņosos, que poco tienen que ver con la verdadera funcionalidad. No queremos “patovicas”, sino que verdaderos atletas.

Paolo Vianini